Tan frágil y tan fuerte, como la cotidianidad de la vida así
es ella, una mujer sencilla, que a su vez brilla como una
estrella; Que lucha cada día contra vientos y mareas, que
no se rinde ante la adversidad ni las penas.
Esa es la mujer que amo, aunque no se lo diga demasiado,
es la que llena de felicidad mi corazón, endurecido por los
años; La que da luz a mi alma, oscurecida y gris por un triste
pasado lleno de desengaños.
Ella ama sin condiciones, dando lo mejor de sí misma, sólo
pide a cambio que le regale una sonrisa, hoy quiero decirle
en esta humilde poesía, que sin ella mi vida ya no sería la
misma.
A pesar de la distancia, del tiempo y las contrariedades que
nos ponga el destino, desde la serenidad que dan los años,
nuestro amor perdura a los desatinos, pues nada en el mundo
es más maravilloso, que el amor correspondido.
@rnestopa

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